
Javier Amórtegui
Gerente de Proyecto

Javier Amórtegui
Gerente de Proyecto
El Programa de Alimentación Escolar (PAE) es uno de los programas sociales más relevantes del país. Cada día, miles de estudiantes reciben una ración alimentaria que no solo contribuye a su nutrición, sino que también favorece su acceso y permanencia en el sistema educativo y ayuda a construir condiciones más equitativas para el aprendizaje.
Esta iniciativa se desarrolla a través de distintos modelos de atención alimentaria, ajustados a la infraestructura y al contexto de cada institución educativa. De acuerdo con la Secretaría de Educación del Distrito, Bogotá es la única ciudad del país que garantiza cobertura del PAE al 100% de la matrícula oficial, con la entrega diaria de cerca de 860.000 raciones alimentarias.
Bajo este esquema, el servicio se implementa a través de dos grandes líneas de atención: el Servicio Integral de Desayunos y Almuerzos Escolares (SIDAE) y los refrigerios escolares, que se implementan mediante las siguientes modalidades:
- Preparación en sitio: los alimentos se preparan directamente en las instituciones educativas distritales.
- Comida caliente transportada: los alimentos se preparan en una cocina central y se distribuyen a las instituciones.
- Ración industrializada: alimentos procesados, empacados y listos para el consumo.
Por su alcance y complejidad, el PAE no se limita a una operación logística, es un programa dinámico, que se desarrolla en contextos diversos y cambiantes y que requiere seguimiento permanente, lectura constante del territorio y capacidad de adaptación.
El PAE desde otra perspectiva
En este escenario, la interventoría en cabeza de C & M Consultores cumple un rol fundamental: acompañar la ejecución del programa, verificar su cumplimiento y aportar elementos que permitan tomar decisiones responsables y oportunas, cerrando así las brechas entre lo establecido en un anexo técnico y la realidad del territorio.
Este acompañamiento se materializa, entre otras acciones, en:
- Seguimiento en territorio a la prestación del servicio de alimentación escolar.
- Verificación de condiciones operativas y contractuales.
- Certificación de los servicios prestados.
- Análisis de información para apoyar la toma de decisiones administrativas del programa
Esta labor se desarrolla con un equipo distribuido estratégicamente en las 20 localidades de Bogotá, incluyendo las zonas rurales de mayor complejidad operativa como Sumapaz, Usme y Ciudad Bolívar, donde las condiciones geográficas y de infraestructura exigen adaptación permanente. A la fecha, se han realizado más de 3.200 visitas en territorio, acompañamiento a más de 8 millones de raciones alimentarias, beneficiando aproximadamente a 175.000 estudiantes, y un valor certificado cercano a $112.000 millones.
Estos resultados son producto de un trabajo articulado que comenzó en condiciones desafiantes y que ha requerido no solo capacidad técnica, sino también una gestión estratégica del equipo humano que se consolidó en condiciones poco convencionales.
La adaptación como garantía de la operación
El inicio del contrato de interventoría representó un desafío operativo significativo: Conformar un equipo de más de 200 personas, definir protocolos de trabajo y comenzar el acompañamiento inmediato a un programa que ya estaba en ejecución. La experiencia acumulada en interventorías previas del PAE permitió superar este arranque y garantizar continuidad en el servicio.
En este contexto, mientras el proyecto seguía en marcha, se inició la conformación del equipo sobre tres pilares: presencia territorial cercana y empática, rigor técnico en la verificación, y escucha activa con todos los actores del programa. Estos principios se materializaron en jornadas conjuntas de trabajo entre la Secretaría de Educación y la Interventoría, espacios donde se logró ajustar procedimientos, resolver inquietudes operativas y alinear expectativas.
De la adaptación a la evolución
El camino recorrido en estos primeros meses sienta las bases para los desafíos que vienen. La interventoría del PAE enfrenta retos operativos y estratégicos que requieren capacidad de adaptación y visión de largo plazo.
Entre los principales desafíos identificados se encuentran:
- Fortalecer la cohesión del equipo: consolidar dinámicas de trabajo y comunicación que permitan la toma de decisiones de manera oportuna y coherente con la realidad del proyecto.
- Implementar un sistema de información: avanzar en la integración de herramientas para la captura de información en tiempo real y la automatización de reportes y dashboards.
- Documentar y sistematizar aprendizajes: consolidar esta experiencia en manuales, protocolos y bases de datos para optimización del proyecto.
El PAE nos recuerda la ley fundamental de la evolución: “prevalece quien mejor se adapta – Charles Darwin”. Y un programa de esta complejidad solo puede evolucionar cuando tres actores convergen: una interventoría que construye desde la realidad del territorio, una Secretaría de Educación que confía en el proceso, y un PAE cuya naturaleza dinámica exige acción inmediata y adaptación constante.


